El Diario

Lo que el sol le hace a una melena plateada

El reflejo dorado que aparece en verano tiene una explicación muy simple. Entender de dónde viene basta casi siempre para saber qué hacer.

Es la pregunta que más vuelve, cada verano, en los comentarios: ¿por qué mis canas se ponen amarillas apenas me voy de vacaciones?

La respuesta cabe en una frase: lo que el pigmento hacía por ti, ahora tu fibra lo asume sola.

El pigmento también era un escudo

La melanina le da color al cabello, y hace algo más: absorbe parte de la radiación luminosa y protege la queratina, la proteína de la que está hecha la fibra, de su efecto oxidante.

En un cabello despigmentado, la luz alcanza directamente la estructura de la fibra. Al oxidarse, esta desarrolla reflejos cálidos: primero un marfil ligeramente dorado, después un amarillo más marcado, sobre todo visible en los largos y las puntas, que son las partes más antiguas de la melena.

El sol actúa junto a otros factores: el agua muy calcárea, el agua de piscina, la contaminación y ciertos residuos de producto.

El amarilleo tiene que ver con la oxidación mucho más que con la suciedad, y eso cambia por completo la manera de responder.

Lo que de verdad ayuda

  • Cubrirse, sencillamente. Un sombrero de ala ancha en las horas de más luz supera cualquier cuidado aplicado después.
  • Enjuagar tras el baño, con agua limpia, apenas sales del agua. El cloro y la sal siguen actuando mientras permanezcan en la fibra.
  • Espaciar las fuentes de calor. En una fibra ya expuesta, el secador muy caliente y la plancha añaden una exigencia de la que prescinde con gusto.
  • Distinguir limpiar de neutralizar. Frotar más reseca, y una fibra seca retiene todavía mejor los reflejos cálidos. La suavidad funciona mejor aquí.

¿Y los cuidados morados?

El principio es óptico: el violeta es el color opuesto al amarillo en el círculo cromático. Depositado en muy poca cantidad sobre la fibra, un pigmento violeta compensa visualmente el reflejo cálido, como una corrección de luz.

Funciona, y también explica los accidentes que se ven por ahí: mucho pigmento, una pausa larga, una fibra porosa, y el gris se vuelve lila. La dificultad está en la precisión: neutralizar con exactitud, cuidando al mismo tiempo la hidratación de una fibra que ya convive con una exposición nueva.

Ese es exactamente el problema en el que trabaja nuestra formulación. Hablaremos de ello el día en que esté lista.


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