Una madre, una hija,
y 8 500 kilómetros
Ella está en Medellín, en su consultorio. Yo estoy en París, frente a mi computador. Entre nosotras hay un océano, seis horas de diferencia y una empresa que dirigimos juntas desde hace casi diez años.
Esta historia empieza con una pregunta que las mujeres le hacían a mi madre en consulta. Venían por su piel y luego, al salir, con la mano ya en la manija, se daban la vuelta: doctora, ¿y mis canas, qué hago?
La siguen haciendo hoy. Cada semana. Esa pregunta, repetida durante años, terminó convirtiéndose en Affrenchy.
Dra. Maritza Flórez Ruiz
Mi madre cuida la piel y el cabello desde hace veintidós años. Cuando te habla de tu fibra capilar, sabe exactamente de qué habla.
Es médica dermatóloga, especializada en la Universidad Militar Nueva Granada. Durante doce años dirigió el servicio de dermatología del Hospital Naval de Cartagena, donde atendió niños, adultos, enfermedades tropicales y situaciones clínicas que muchos profesionales encuentran pocas veces en toda una carrera. Diez años, en paralelo, formó internos y residentes en la universidad.
Es tricóloga, titulada del Colegio Ibero‑Latinoamericano de Dermatología. La tricología es la disciplina médica dedicada al cabello y al cuero cabelludo: su fisiología, su ciclo, sus patologías. Es una especialidad poco común, y es la que gobierna cada decisión de formulación en Affrenchy.
También tiene diplomas en Exposoma y Piel y en Fotobiología de la Universidad de Barcelona, y está terminando un diploma de Dermatología Integrativa. Detrás de esas palabras eruditas hay una sola idea: tu piel y tu cabello cuentan todo lo demás. Lo que comes, cómo duermes, lo que atraviesas, la luz que recibes. Todo termina leyéndose en la fibra.
Nueve años formulando para mujeres reales
En 2017, sus pacientes pedían cuidados que el mercado colombiano dejaba de lado. Respondió con fórmulas magistrales, preparadas a la medida de cada caso clínico. Luego quisieron más, y construyó una gama completa de más de veinte cuidados dermocosméticos, vendida en consultorio y en línea en toda Colombia.
Nueve años de formulación, de producción, de escuchar lo que las clientas regresaban a contarle. Una práctica real, anclada en el consultorio. Esa es la experiencia que aporta a Affrenchy, esta vez con una decisión asumida: socios franceses, una cadena de suministro enteramente francesa, y el mejor saber hacer cosmético del mundo.
Juliana Sofía
Bernal Flórez
Mi madre tiene la ciencia. Yo tengo la convicción de que un hallazgo cobra vida el día en que alguien lo comparte.
Tenía dieciséis años cuando empecé a trabajar con ella. Ella tenía las fórmulas, las pacientes, los veinte años de clínica. Faltaba alguien que le contara todo eso al mundo. Construí el sitio, abrí las cuentas, aprendí a escribir para redes, y reuní a su alrededor una comunidad de más de diez mil mujeres. Seguimos desde entonces, año tras año.
En 2020 hice las maletas. Francia, porque aquí se fabrica la mejor cosmética del mundo, y porque quería traer aquí nuestra empresa familiar. Aterricé con tres palabras de vocabulario: bonjour, croissant, merci. El francés es mi tercera lengua, y tenía ocho meses para aprenderlo lo suficiente como para entrar a estudiar derecho en Nantes en septiembre.
Esos ocho meses están entre los más duros de mi vida. Extrañaba a mi madre. Extrañaba a mis amigos. Extrañaba a Apolo, nuestro perro. Todo lo que conocía estaba al otro lado del Atlántico, y yo me pasaba los días conjugando verbos.
Muchas veces me preguntan si la distancia nos alejó. Ocurrió exactamente lo contrario.
Hoy soy titulada de SKEMA Business School, con doble maestría en gestión y en finanzas corporativas, después de un DEUG de derecho en Nantes Université. Esos años me dieron las herramientas: la estrategia, el marketing, las ventas, la comunicación.
Lo que me levanta cada mañana es otra cosa. Construir un lugar donde las mujeres se reconozcan, se hablen, y se sientan por fin acompañadas frente a su espejo. Mi madre aporta la ciencia. Yo aporto las palabras para compartirla, y las manos para levantar la casa que la sostiene.
Affranchir
Buscamos mucho tiempo. Necesitábamos una palabra que dijera Francia, porque este país lidera la cosmética mundial y nuestro cuidado merecía sus laboratorios. Y una palabra que dijera libertad, porque eso es lo que queremos para ti.
Affrenchy reúne las dos. French, por la exigencia. Affranchir, liberar, por lo esencial: una melena gris o blanca es un privilegio que se celebra, y nuestro oficio consiste en sublimarla en lugar de cubrirla cada veintiocho días.
Lo que queremos cambiar
es la mirada que se posa sobre ti.