La Dra. Maritza Flórez sonríe con los brazos cruzados, su largo cabello plateado sobre un saco rojo, Medellín detrás de ella La Revista N.º 032 de noviembre de 2026 La vida tras los 50Libre de ser quien soyEn la mesa, yo elijoMis noches me pertenecenLas mañanas de mi mamá

La Revista Affrenchy · N.º 03

Lunes 2 de noviembre de 2026

La vida tras los 50

Después de los 50, usted sabe quién es. Hizo lo que se esperaba de usted; ahora hace lo que desea. Maritza cuenta esta libertad, desde su cabello plateado hasta su mesa, sus noches y sus mañanas.

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Carta editorial

La misma mujer, más libre

Queridas lectoras, queridos lectores: conozco la vida después de los 50 gracias a mi mamá. La he visto como médica, Capitán de Navío y jefa de servicio, siempre impecable y siempre puntual, con las raíces retocadas cada dos semanas. Hacía lo que se esperaba de ella, y lo hacía maravillosamente bien.

Un día de julio de 2024, en el Mont-Saint-Michel, decidió dejar crecer su cabello gris. Desde entonces he visto aparecer a otra mujer: la misma, más libre. Sabe quién es, y hace lo que desea. Sublimer plutôt que masquer, realzar en lugar de ocultar: el lema de mi abuela Clarita se ha convertido en su manera de vivir.

Esto es para nosotras la vida después de los 50: el momento en que uno se siente plenamente uno mismo, plenamente Affrenchy.

Una persona muy querida para nosotras, con más de nueve décadas de vida, nos confió hace poco su consejo definitivo: ame, y déjese amar. Ese consejo atraviesa todo este número. Mi mamá le cuenta aquí su libertad tal como la vive: en sus afectos, en su mesa, en sus noches y en sus mañanas. También leímos los estudios, y encontrará nuestras fuentes al final de cada artículo.

Y usted, ¿qué se ha atrevido por fin a hacer después de los 50? Cuéntelo en el foro de Las Affrenchys, o escríbanos a contact@affrenchy.com. Con su autorización, su historia podrá aparecer en un próximo número.

Con todo mi amor,

Juliana Sofía

Cofundadora de Affrenchy

Juliana Sofía de perfil, el cabello al viento, bajo un cielo azul
Juliana Sofía
Clarita, con los ojos cerrados y sonriendo, frente a un árbol de Navidad, entre dos niñas vestidas iguales
Navidad en casa, con mi mamá y mi hermana

El ancla del corazón

Libre de ser quien soy

Durante décadas hice lo que se esperaba de mí. Hoy sé quién soy, y hago lo que deseo.

Por Dra. Maritza Flórez · Dermatóloga y tricóloga

@dramaritzaflorez en Instagram

A los dieciséis años entré a la facultad de Medicina. Después serví más de veinte años en la Armada de Colombia, hasta llegar a Capitán de Navío. Tenía un servicio de dermatología que dirigir, pacientes que atender y una hija que criar. Toda mi vida hice lo que se esperaba de mí, y me siento orgullosa de ello.

Mi cabello contaba la misma historia. Descubrí mi primer cabello blanco a los veintiocho años, y enseguida pedí cita para teñirlo. Durante años me retoqué las raíces cada dos semanas, porque eso era lo que se esperaba de una mujer como yo.

El día en que uno sabe

Un día, uno se da cuenta de que por fin conoce la respuesta a la pregunta de toda la vida: ¿quién soy? Conoce sus gustos, sus límites, sus amores. Ya ha demostrado lo que vale. La mirada de los demás pesa menos. Y entonces empieza a elegir.

Para mí, ese día tiene fecha: julio de 2024, en el Mont-Saint-Michel. En la pantalla del teléfono de mi hija veía mis raíces, y le pedí que lo guardara. Me respondió que lo triste era arruinar mis vacaciones por miedo a lo que pensaran los demás. Sobre esa roca decidí dejar crecer mi cabello gris.

Desde entonces he oído todo tipo de comentarios. Me dijeron que me veía mayor: me veo como soy, y me siento más libre. Me preguntaron si estaba enferma: estoy sana, y mi cuero cabelludo también. Me dijeron que me iba a ver descuidada: el cabello plateado pide más cuidado, y se lo doy.

Me veo como soy, y me siento más libre.

La frase de mi mamá

En esta foto de Navidad, mi mamá, Clarita, cierra los ojos y sonríe, entre mi hermana y yo. Era ella quien decía: sublimer plutôt que masquer, realzar en lugar de ocultar. Necesité todo este camino para entender que su frase hablaba de mucho más que de cabello.

Realzar es conservar lo que se parece a uno. Es decirle sí a lo que alegra, ponerse lo que gusta, ir por fin adonde uno soñaba con ir. A la edad en que podría haber descansado, fundé mi consultorio en Medellín y luego, con mi hija, una casa de belleza en París. Elegí estas aventuras, y cada una se parece a mí.

Clarita y Rubén bailan mejilla con mejilla, foto antigua en blanco y negroClarita y Rubén

Amar, y dejarse amar

Esta libertad cambió mi manera de amar. Dedico menos tiempo a agradar, y más tiempo a las personas que me importan. Mire a mis papás, Clarita y Rubén, bailando mejilla con mejilla: ellos ya lo habían entendido todo.

Una persona de más de noventa años, a quien queremos mucho, nos lo dijo en pocas palabras: ame, y déjese amar. Rodéese de quienes le son queridos, y para quienes usted es importante. Mi hija lo dice a su manera: las personas se van, claro, pero lo que nos enseñan se queda.

La ciencia coincide con esta sabiduría. En 2010, en la revista PLOS Medicine, Julianne Holt-Lunstad y sus colegas reunieron 148 estudios con más de 300 000 personas. Quienes estaban bien acompañados tenían una probabilidad de supervivencia un 50 % mayor, un efecto comparable, según los autores, al de dejar de fumar. En las regiones llamadas zonas azules, de Okinawa a Cerdeña y de Icaria a Nicoya y a Loma Linda, en California, los investigadores describen también el lugar central de la familia y la comunidad.

Y usted, ¿qué se permite hoy?

Maritza y Juliana Sofía comparten un desayuno en una terraza frente a un lago y unas montañas
Un desayuno de viaje

El Santuario

En la mesa, yo elijo

Pasamos años comiendo a la hora de los demás. Después de los 50, el plato nos pertenece.

Por Dra. Maritza Flórez · Dermatóloga y tricóloga

@dramaritzaflorez en Instagram

Durante gran parte de la vida comemos a la hora de los demás: la del servicio, la de los hijos, la de la oficina. Almorzamos de afán entre dos citas, y terminamos lo que la familia deja en el plato.

Hoy mi mesa se parece a mí. Soy diabética y me encanta comer, y elijo lo que como, a qué hora lo como y con quién lo comparto.

Cuando me piden un secreto para la calidad de la piel, nombro cuatro aliados: el ejercicio, la nutrición, el descanso nocturno y la gestión emocional. Trabajan juntos. Después de los 50, por fin podemos darles el tiempo que merecen.

Lo que el plato le hace al ánimo

Juliana Sofía niña, muy sonriente, frente a un plato de uvasMi hija, en la mesa

El vínculo entre lo que comemos y lo que sentimos es biológico. Un producto muy procesado da un placer inmediato, y luego el cuerpo responde: cansancio, mente nublada, un ánimo que sube y baja. Como diabética, conozco bien ese lenguaje.

En 2017, en Australia, Felice Jacka y su equipo hicieron seguimiento a 67 adultos con depresión moderada a severa. Durante doce semanas, la mitad recibió el acompañamiento de una nutricionista hacia una alimentación de tipo mediterráneo, y la otra mitad recibió apoyo social. Al final del estudio, cerca de un tercio del primer grupo estaba en remisión, frente al 8 % del segundo.

Este pequeño estudio debe confirmarse, y la alimentación se sumaba a la atención médica. Si su ánimo le preocupa, hable primero con su médico. Para mí, este resultado confirma algo sencillo: lo que nutre el cuerpo también nutre el ánimo.

Lo que nutre el cuerpo también nutre el ánimo.

El pescado azul, a mi manera

Esta semana elegí la sardina. Como todo pescado azul, aporta omega 3, y sigue siendo económica. La prefiero a la caballa del Atlántico nororiental, cuya población, según los científicos, necesita hoy un descanso. En su pescadería sabrán decirle de dónde vienen las suyas.

En la ensalada pongo naranja. La toronja interactúa con varios medicamentos comunes, entre ellos algunas estatinas, que muchos tomamos después de los 50.

Cada cuerpo tiene su historia, y su plan de alimentación se construye con su médico. Lo que comparto aquí es mi mesa.

Y usted, ¿qué plato le levanta el ánimo?

Apolo, el labrador de la familia, profundamente dormido en un sofá negro, con su peluche bajo el hocico
Apolo, mi profesor de sueño

La arquitectura del descanso

Mis noches me pertenecen

Durante mucho tiempo le quité a la noche lo que le faltaba al día. Hoy el sueño es una cita, y Apolo me da el ejemplo.

Por Dra. Maritza Flórez · Dermatóloga y tricóloga

@dramaritzaflorez en Instagram

Mire a Apolo. Duerme en el sofá, con su peluche bajo el hocico y la conciencia tranquila de un perro que sabe quién es. Es mi profesor de sueño.

Como médica, oficial de la Armada y mamá, durante mucho tiempo le quité a la noche lo que le faltaba al día. Hoy le devuelvo su lugar. En nuestra familia nos acostamos temprano y nos levantamos con el día. En Medellín, mi última comida es hacia las seis de la tarde, y mi día empieza hacia las cinco de la mañana. Este ritmo es el mío, y lo elijo.

Bajarle el volumen

Cuando vive con estrés, su cuerpo prende una alarma, como una sirena que suena todo el día. Esa alarma inflama. Brotan granos, se cae el cabello, la piel se pone roja o pica.

Mi consejo cabe en pocos verbos. Haga una pausa y bájele el volumen: duerma, muévase, respire y coma naturalmente. El primero de estos verbos facilita todos los demás.

Dormir bien se nota en la cara.

Desde pequeña le enseñé a mi hija a lavarse la cara antes de dormir aunque estuviera cansada, a tomar agua y a dormir bien, porque se nota en la cara. Hoy vive en París, y todavía me escribe para preguntarme por su piel.

Lo que pasa durante la noche

De noche, el cuerpo trabaja. La piel y el cabello se reparan, y la memoria se consolida.

En 2013, en la Universidad de Rochester, Lulu Xie y sus colegas observaron en ratones un fenómeno notable: durante el sueño, el cerebro elimina más rápido ciertos desechos, entre ellos la proteína beta amiloide. A este circuito lo llamaron sistema glinfático. El debate sigue abierto: un estudio de 2024, también en ratones, llega a una conclusión distinta, y la investigación en humanos continúa. En un punto hay consenso: el sueño es una necesidad biológica, igual que la alimentación.

Si sus noches siguen siendo difíciles a pesar de estos hábitos, hable con su médico: existen soluciones a cualquier edad.

Y a usted, ¿dónde se le nota el estrés? ¿En la piel, en el cabello o en el sueño?

Selfie de Juliana Sofía y Maritza frente a grandes campos, bajo un cielo de nubes
En el camino, julio de 2024

La magia de la mañana

Las mañanas de mi mamá

La luz, Apolo y unos pasos que la llevan adonde ella quiere. Cuando la veo caminar, me dan ganas de cumplir 50.

Por Juliana Sofía · Cofundadora de Affrenchy

@affrenchy en Instagram

Durante más de veinte años, las mañanas de mi mamá le pertenecieron a la Armada, al uniforme y al moño impecable. Hoy su día empieza con la luz y con Apolo. Sale con su cabello plateado sobre los hombros y sigue a su perro por las calles de Medellín, donde el sol sale hacia las seis todo el año. Los vecinos la saludan, los desconocidos se detienen, y se intercambian unas palabras y una sonrisa.

Juliana Sofía y Maritza agachadas alrededor de ApoloMi mamá, Apolo y yo, 2024

Cuando ella y yo estamos juntas, caminamos. París, Chambord, Ruan, Medellín: nuestro álbum de viajes está lleno de fotos tomadas en el camino. Fue visitando el Mont-Saint-Michel cuando decidió dejar crecer su cabello gris, y muchas de nuestras decisiones las hemos tomado caminando.

Cuando se camina lado a lado, las palabras salen más fácil.

El reloj del cuerpo se ajusta por la mañana

De quince a treinta minutos afuera, poco después de despertar: este hábito tan sencillo es uno de los más valiosos que le conozco.

La luz de la mañana es la señal más poderosa de nuestro reloj interno. Cuando llega a la retina, le indica al cerebro que el día empezó, y ese ajuste prepara la liberación de melatonina en la noche. Una mañana al aire libre ya anuncia una buena noche.

Caminar aporta lo demás. En 2025, un amplio análisis publicado en The Lancet Public Health asoció cerca de 7000 pasos al día con un riesgo de mortalidad de casi la mitad del que tienen quienes dan 2000 pasos, y también con menos síntomas depresivos. Un cuarto de hora por la mañana ya le da una buena parte.

El sol, con elegancia

Mi mamá sigue siendo dermatóloga, incluso al amanecer. Desde mi infancia me repite que me ponga protector solar antes de salir, todos los días. Para el cabello plateado agrega un sombrero en cuanto el sol sube, porque el cabello blanco se oxida con la luz. Mantenga también la mirada en el horizonte, con el sol a un lado.

Invite a alguien

Una caminata en compañía lo reúne todo: la luz, el movimiento y esa conversación que nos mantiene vivos, tanto en un balcón como en una acera.

Libre, acompañada, bien alimentada, bien descansada, levantada con el día: eso es lo que veo cuando miro a mi mamá. Eso es sentirse Affrenchy. Me dan ganas de cumplir 50.

Y usted, ¿con quién va a caminar mañana?

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La Revista Affrenchy · N.º 03 · 2 de noviembre de 2026. Dirección de la publicación: Juliana Sofía Bernal Flórez. Sección científica: Dra. Maritza Flórez, dermatóloga y tricóloga. Fotografías: el álbum de familia de Maritza y Juliana Sofía.

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