El Diario

Lo que de verdad nutre el cabello

La calidad de la fibra se decide en el momento en que se fabrica, unos milímetros bajo el cuero cabelludo. Lo que ocurre ahí empieza en el plato.

Hay algo que solemos olvidar: el cabello que peinas esta mañana se fabricó hace semanas, a veces meses, unos milímetros bajo tu cuero cabelludo, y lo que pasaba en tu cuerpo en ese momento quedó escrito ahí.

Por eso un cuidado actúa sobre la superficie: protege, alisa, repara. La calidad de la fibra en sí se decide antes.

El folículo es una obra permanente

El folículo piloso está entre las estructuras más activas del organismo. Trabaja de continuo, día y noche, durante años para un solo cabello. Esa actividad tiene un costo: en energía, en proteínas, en micronutrientes.

Cuando tu cuerpo debe repartir recursos, después de una enfermedad, una dieta severa, un embarazo o una etapa larga de estrés, atiende primero al corazón, al cerebro y a los músculos. El cabello pasa después. Es lógica de supervivencia, perfectamente sana.

El cabello es el primero en sentir una carencia y el último en recuperarse. Cuenta tu año anterior mucho más que tu semana.

Dónde coincide la ciencia

Dejando la comida en su justo lugar, algunas constantes se repiten en la literatura.

  • Las proteínas. La fibra está hecha de queratina, o sea de aminoácidos. Un aporte proteico suficiente se nota en la melena antes que en cualquier otra parte.
  • El hierro. Su relación con la vitalidad capilar está entre las mejor documentadas, sobre todo en mujeres.
  • Los ácidos grasos omega 3. Se asocian al confort del cuero cabelludo, ese terreno del que poco se habla y del que todo depende.
  • La vitamina C. Participa en la síntesis del colágeno y mejora la absorción del hierro de origen vegetal. De ahí el interés de reunir ambos en una misma comida.
  • El agua. Menos espectacular, y aun así: una buena hidratación se ve en la piel igual que en el cabello.

La dieta mediterránea, otra vez

Si hubiera que quedarse con un solo modelo alimentario, sería ese, por una razón sencilla: cumple con casi todo y sigue siendo permisivo. Pescado azul, aceite de oliva, verduras de colores, legumbres, frutos secos, azúcares rápidos en poca cantidad.

Tiene además un mérito que los protocolos complicados pierden por el camino: se puede sostener durante años. Y ese es el único horizonte que cuenta, porque el cabello también se fabrica a lo largo de años.


Volver al Diario