El Diario

El cuero cabelludo, ese terreno vivo

Bajo tu cabello vive un ecosistema entero, y un ciclo que gira desde tu nacimiento. Dos nociones de tricología que aclaran casi todo lo demás.

Se habla mucho del cabello, y bastante poco del lugar del que viene. Y ahí se juega todo: unos cientos de centímetros cuadrados de piel, más densamente poblados de folículos y glándulas que casi cualquier otra zona del cuerpo.

Dos nociones bastan para entender lo esencial: el microbioma y el ciclo piloso.

Un ecosistema, bajo tu cabello

Igual que el intestino, el cuero cabelludo aloja una flora: bacterias, levaduras y hongos que conviven en equilibrio. Los géneros Cutibacterium y Staphylococcus dominan del lado bacteriano, las levaduras del género Malassezia del lado fúngico. Estos microorganismos viven del sebo producido por las glándulas sebáceas, y a cambio ayudan a mantener la película hidrolipídica que protege la piel.

Ese equilibrio es dinámico. Varía con la edad, las hormonas, la estación, la frecuencia de lavado, la dureza del agua, el estrés. Cuando se desplaza claramente hacia un lado, el cuero cabelludo lo avisa: picor, sensación de tirantez, descamación, exceso de sebo.

Cuidar tu cabello empieza por cuidar la piel de la que crece.

Lo que eso implica en la práctica son pocos gestos: agua templada, un enjuague completo, una frecuencia de lavado adaptada a tu propio cuero cabelludo, y masajes suaves con la yema de los dedos, que estimulan la microcirculación.

El ciclo piloso, en tres tiempos

Cada folículo funciona de forma autónoma, según un ciclo que se repite toda la vida.

  • Anágeno, la fase de crecimiento activo. Dura de dos a seis años, y en todo momento abarca la gran mayoría de la melena. Es durante esta fase cuando se fabrica la fibra, y por lo tanto cuando la alimentación, el sueño y el equilibrio hormonal dejan su huella.
  • Catágeno, una transición breve de dos a tres semanas. El folículo se retrae, la actividad se detiene.
  • Telógeno, el reposo, alrededor de tres meses, al cabo del cual el cabello cae para dejar sitio al siguiente.

Perder entre cincuenta y cien cabellos al día corresponde al funcionamiento normal de este ciclo. Como los folículos están desincronizados, la melena conserva su densidad mientras cada uno avanza a su ritmo.

Qué cambia para una fibra plateada

El ciclo piloso sigue exactamente igual en un cabello despigmentado: el crecimiento, la transición y el reposo se mantienen. Lo que evoluciona está en otra parte, en la composición de la fibra producida y en su relación con la luz.

El terreno, en cambio, pesa más. Una fibra que dejó atrás la protección del pigmento saca un beneficio más claro de un cuero cabelludo equilibrado, bien hidratado y bien irrigado. Por eso nuestro enfoque empieza por el terreno, antes de ocuparse del reflejo.


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